Otra función ejecutiva importante es la planeación. Planear implica anticipar pasos antes de realizar una conducta. ¿Recuerdas que tienes que entregar un trabajo el viernes? Imagina que tienes que escribir diez páginas. Eso es una meta, pero todavía no es un plan. Un plan sería: Primero voy a elegir el tema, después buscaré tres artículos, luego organizaré las ideas principales, haré un esquema, escribiré una primera versión y finalmente revisaré y corregiré. ¿Ves? Aquí ya existe una estructura.
Las personas con dificultades ejecutivas pueden saber exactamente qué quieren conseguir y, sin embargo, experimentar grandes dificultades para organizar la secuencia necesaria para conseguirlo. Esto nos permite entender que tener conocimiento no garantiza tener un buen funcionamiento ejecutivo, es decir, una persona puede ser muy inteligente, tener muchos conocimientos y aun así presentar dificultades importantes para organizar, iniciar o supervisar una actividad.
Ahora quiero hablarte de una función que a veces pasamos por alto, la iniciación. Muchas veces sabemos qué debemos hacer, ¿cierto?, vaya incluso tenemos un plan y, aun así, no empezamos.
Probablemente has experimentado alguna vez esa sensación: "Sé perfectamente qué tengo que hacer, pero no logro ponerme a hacerlo". Ese paso entre la intención y la conducta también forma parte del funcionamiento ejecutivo, y es particularmente interesante en algunas condiciones neurológicas. Una persona puede conservar conocimiento, lenguaje e incluso ciertas capacidades cognitivas y, sin embargo, tener grandes dificultades para iniciar espontáneamente una conducta, entonces, no hacer algo no siempre significa no querer hacerlo. A veces significa tener dificultades para poner en marcha la conducta necesaria y esta distinción puede cambiar completamente nuestra manera de comprender a una persona.
¿Has escuchado la palabra procrastinación? En Sayume SI hemos hablado de ello en este mismo blog y tenemos un taller interesantísimo que te recomendamos ampliamente. Procrastinar significa posponer una actividad que sabemos que debemos realizar, generalmente a pesar de saber que esa postergación puede generarnos consecuencias negativas. Y aquí quiero volver hacer una precisión, la procrastinación no es, por sí misma, una enfermedad neurológica ni significa automáticamente que alguien tenga una alteración de las funciones ejecutivas. Todas y todos podemos procrastinar y es una conducta cotidiana extraordinariamente útil para comprender cómo interactúan diferentes procesos cognitivos, porque dos personas pueden procrastinar exactamente la misma tarea por razones completamente diferentes, veamos algunos ejemplos:
Una persona puede evitar comenzar porque la tarea le produce ansiedad, otra porque no sabe cómo organizarla, otra porque se distrae constantemente, otra porque tiene dificultades para estimar cuánto tiempo necesita, otra porque las recompensas inmediatas tienen demasiado peso frente a una recompensa futura y otra persona podría tener una verdadera dificultad neuropsicológica relacionada con la iniciación, la atención o el control ejecutivo.
La conducta observable parece igual: "no hizo la tarea", pero los procesos que están debajo pueden ser completamente distintos y justamente una de las tareas de los profesionales de la salud mental es intentar comprender esos procesos.
Ahora te invito a hacer un pequeño ejercicio: Piensa en alguna actividad que hayas pospuesto recientemente, no tiene que ser algo importante, puede ser contestar un correo, hacer ejercicio, leer un artículo, organizar algún documento o realizar un trámite.
Algunas preguntas que podrías hacerte son:
¿Qué ocurrió exactamente?
¿No sabía por dónde comenzar?
¿Me distraje?
¿La tarea me parecía demasiado grande?
¿Preferí hacer algo que me resultaba más gratificante?
¿Me generaba ansiedad?
¿Pensé que tendría más tiempo después?
¿Comencé, pero abandoné rápidamente?
Estas preguntas empiezan a transformar nuestra observación, dejas de preguntarte solamente "¿por qué no lo hice?" y comienzas a preguntarte: "¿en qué momento del proceso se produjo la dificultad?" Y esa forma de preguntar se acerca mucho más al razonamiento de un neuropsicólogo.
Dra. Mayra A. Pérez Ambriz
Médica, sexóloga educativa, clínica y salud mental
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